Siete
Su visa de trabajo ha sido negada. Debe dejar de trabajar inmediatamente y no puede estudiar ni acceder a los servicios del gobierno. Ah! Y si no restaura su situación en los próximos 90 días, por favor tome un avión a su país de origen.
El 9 de marzo recibí un correo con más palabras y en inglés que básicamente decía esto: Canadá había rechazado mi visa de trabajo y no podía seguir con mi vida “normal”. Justo ese día había hecho un post en LinkedIn celebrando la migración en Canadá y cómo personas de muchos países estábamos en la Universidad trabajando por los sistemas agro-sostenibles.
Como migrante sentí miedo, frustración, rabia y tristeza, mucha tristeza. ¿Cómo así que me rechazaron? Yo hice todo lo que pedían para acceder a un permiso de trabajo luego de haberme graduado de mi doctorado. Tenía el diploma, notas, pagué lo que cobran e hice el examen de inglés cuatro meses antes de solicitar mi visa de trabajo. Entonces, ¿qué pasó? Pues que el gobierno nunca recibió el examen de inglés y al no tener ese papel me negó el permiso y con eso todo se fue a la … (ustedes saben).
Suena ilógico, chistoso y hasta impensable, pero sí pasa y le está pasando a miles de personas migrantes en Canadá. Pero esta situación puso en total perspectiva mi experiencia como migrante. Tener que llamar a mi jefe el 10 de marzo y decirle que por no tener visa de trabajo no podía seguir trabajando y que no sabía cuándo la iba a recuperar me dolió mucho. La verdad, lo que lloré la noche anterior no tiene punto de comparación. Sentía que era injusto y al final, yo no podía “pelear” o hacer algo porque no soy ciudadana de este país y pues me tocaba ir por las vías tradicionales que no tienen un tiempo definido para resolver. Le dije a mi esposo, “si yo no estuviera casada cogería mis maletas y me regreso a mi país”. Y es que sentía que mi doctorado y becas no habían sido suficiente y que me habían quitado todo lo que había construido en 4 años. Sí, por un examen de inglés.
Fueron días de mucha incertidumbre y tristeza. Luego de recibir la noticia hice lo que se supone uno hace: pedirle al gobierno a través de un correo que revisara mi caso, y que en serio había tomado el examen de inglés y había pasado y lo había subido. Luego de esto, esperar. Mi esposo llamó a la oficina de la representante al parlamento y pedimos su ayuda para mover mi caso ya que en Reddit eso es lo que recomendaban (Por cierto, gracias a la comunidad de Reddit, porque me dio ánimo e ideas de cosas que se podía hacer). De nuevo esperar. Todos los días llamar y preguntar si había algo nuevo. La respuesta era no y que mi proceso dependía de cada oficial de migración. Imagínate… dependía del corazón y buena voluntad de un ser humano en Edmonton (Alberta).
Fueron semanas de mucha angustia. Me llamaron del banco a decirme que no podía usar mi tarjeta de crédito porque no tenía estado migratorio y bueno, pues eso les representaba un riesgo. Mientras tanto contactar un abogado y ver qué otras opciones había. Al tiempo que todo esto pasó, recibía una carta del gobierno diciendo que mi aplicación a la residencia había sido aprobada en principio, lo cual me daba acceso al seguro médico y un permiso de trabajo abierto. De nuevo llanto. ¿Cómo así que me rechazaron la visa de trabajo, PERO me aprobaron en principio para la residencia? Mi esposo que es mi mayor fan me llevó de inmediato a la oficina de servicios de Ontario y luego de 10 minutos tenía seguro de salud. Yo lloré de alegría esta vez, él apenas se limpió las lágrimas. Son pequeñas victorias.
Entre la ayuda de la parlamentaria, mis llamadas constantes al gobierno y el apoyo y ánimo de mi familia, amigos y colegas de mi trabajo pasaron más días y empecé a enfocar la energía en ver qué más podía hacer. Limpié mi casa muchas veces jajaja
Por fin el 25 de marzo en la mañana luego de orar, mi esposo me dijo que abriera mi aplicación y yo como “ay nooo, nada ha cambiado”, igual dije bueno y ahí estaba, habían reabierto mi caso. Ese mismo día en la tarde recibí mi permiso de trabajo. Lloré, obviamente. Le escribí a mi jefe, a mi familia y a todas las personas que me han acompañado que ya tenía permiso y la vida volvió a ser “normal”. Este tropiezo tan duro me costó 2 semanas y media de trabajo, estrés y ansiedad al 100%, pero también me recordó que hay cosas que no controlo y que por más que crea que sí, nada está garantizado.
El pasado 30 de marzo regresé a mi trabajo donde me sentí bienvenida. Los abrazos y la felicidad genuina de mis colegas me hicieron sentir bien luego de la tormenta. A mi familia en Colombia y Canadá, mis amigos y amigas y a mi esposo les debo el sostenerme cuando la verdad quería dejar de luchar o probar que valía la pena quedarme aquí.
Ser migrante no es fácil y siempre lo he dicho. Esta vez sentí ese miedo de no pertenecer, la impotencia de no poder reclamar porque no soy ciudadana y lo mucho que doy por sentado al estar aquí. A todas las personas que han migrado y han tenido que afrontar dificultades, sentirse desarropados, los saludo y les digo, estamos juntos en esto y los veo, los reconozco en esos sacrificios que no son explícitos para muchos.